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Thursday, July 21, 2011

el sol, el amor y el sentido común

somos células vírgenes
reclamando su expansión
en un mundo nuevo.

mis células no han sido tocadas antes,
el futuro de mi vida tampoco.
consciente, llevo el cambio dentro.

me lanzaron aquí,
me reconocí allá,
y naturalmente
empezamos a crear.

la vida da vida,
la vida engancha,
la vida se regenera.

nuestras células son vírgenes
y nuestras utopías nos salvarán la vida.
las "empiricaremos" entre todos,
coherentes con nuestra libertad celular.

Tuesday, July 19, 2011

break it up break it up break it up up up

mis manos se terminan cuando destrozo la almohada con los sueños febriles, con alucinaciones de energía brillante que desgarran las costuras de los párpados. entonces sueño despierta, como una fiera sin mesura en sus convicciones. a veces no necesito cuerpo para ser el cuerpo de todo, para que se me abran los sentidos de todo lo que respira y lo que no.

mis manos se terminan por sus propios límites cuando una fuente de luz crece desde el centro del universo y blanquea todo lo que encuentra a su paso. fulminante lucidez. y sólo entonces me tiritan las letras. últimamente salen tan desparramadas, tan en erupción, que no sé qué me quieren decir, es imposible acercarme a ellas, pero están gritando libres, como quien echa a volar por primera vez sobre un gran cañón, sobre unas cataratas o sobre el océano más profundo.

¿cómo agarrarlas con un par de manos?

quiero romper las letras, oír su crujido y el aire que exhalan cuando se libera su esencia. imagino masas de esencia de letras, fluyendo por sí mismas, si la necesidad de una mano que las caligrafíe. el espíritu de lo abstracto y lo intelegible formando inteligencia, creando el mensaje. quiero con unas pinzas levantar la tinta de todos mis cuadernos, con esmero y cuidado, y ver qué habita dentro después de tanto tiempo.

me imagino la vida llena de poetas pacíficos, hipnotizando las manos asépticas de los que menosprecian la esencia de las cosas. que los poetas cada vez son más, más visibles, más cercanos, que cada vez se reconocen mejor, que en su armonía consiguen liberar las letras en el mundo.

esta noche he destrozado la almohada soñando. un navío onírico sin mesura de carga ha anclado la energía materializada en su hogar de tierra.

Monday, May 02, 2011

Cuando llueve té te llueve

- Ramón Casas i Carbó -

Mientras que sonaba... un huidizo Chopin




"Tuvo la buena idea de escapar de aquel café refinado tras el octavo silencio producido en aquella mesa ovalada de 8 personas. Lo hizo en el mismo instante en el que notó su palidez reflejada en el té inglés, justificada por la porcelana que lo apoltronaba en tan diminuto rito. Languideció su educación excelsa en una impronta acelerada, acompañada por el tajante rasgar de su silla de madera contra el suelo brillantemente impune. No sitinió vergüenza por su actitud, sino más bien repulsa por la avidez del refinamiento que relamía el aire de su vida edulcorada. Olvidó su paraguas junto con sus modales y corrió arremangándose sus ropajes, notando como su tocado se desplomaba anárquicamente junto a sus creencias. Chilló por las calles de Madrid, todo el paseo de Recoletos se giraba ante su atrevimiento reflejado en los charcos que ella rompía en mil pedazos con sus tacones veloces. Cuando comprendió lo que le había sucedido, su voz se tornó en carcajada, bailó una pirueta de vals de 3 segundos con la esquina que le llevó a dar la vuelta hacia la bocacalle que le llevaría a su portal. La viuda salvaje subió corriendo esas escaleras de lujo desproporcionado que ella llenaba de barro artesanal, enfiló el pasillo de la casa como quien va a echar a volar, se bebió de un trago el vaso de agua de la mesilla de noche que contenía una suerte de burbujas que formaban un universo, abrió el cajón, amarró su novela y se desplomó en su sofá para morir de literatura."




En este punto, la dama dibujada en el cuadro, apartó la mirada de estas páginas. Y extenuada de libertad y literatura, se rindió durante 12 minutos y 17 segundos a su realidad, con la mirada perdida en el zócalo de la pared, justo antes de arreglarse y bajar al café de Recoletos en el que había quedado para tomar el té inglés junto a sus 7 exquisitos amigos. Estaba lloviendo. Se esforzó en recordar que no debía de olvidar su caro paraguas por nada en el mundo, por el bien de su tocado.