Tuesday, June 16, 2009
Los ciclos rectos
- Adelante.
- ¿Cómo lo ha sabido?
- ¿Saber el qué?
- Pues eso, que ese es mi problema, el adelante...
- Túmbese y cuénteme...
- Pues verá...
A veces me pregunto sobre la veracidad de los ciclos. Con la edad, la palabra "ciclo" se vuelve cada vez más compleja. Ya ni los años son capaces de acotarlos. ¿Ciclos?: Mejunje inmundo de inercia sin sentido, deriva expectante de nada.
Y al dudar de su veracidad me doy cuenta de su importancia. Sin cerrar la gestalt es imposible dibujar trayectorias, cerrar las vasijas que contendrán las vigas de los pasos.
Hasta hace unos años los cursos marcaban etapas. Cada curso, mi vida iba in-creccendo. De la primaria, a los "mayores" del instituto. De la ESO, a elegir un bachiller de ciencias o letras, en función del color que quisiera para mi futuro. Parecía estar a punto de ser adulta, lo notaba en las ganas, en la bóca del estómago. Quedaría lejos una adolescencia de bicho raro, de pensante descoordinada de su edad. Ya tenía licencia para ir más allá sin miedo. Un bachiller rico en filosofía, arte, música, historia y mundo que encajaba en mi cabeza con una mayoría de edad recién estrenada. En las yemas de mis dedos un año personal difícil y conseguir la nota para periodismo... un pestañeo después ya estaba entre mis manos.
4 años de carrera en la mole gris, frecuentando más la bilbioteca, la videoteca y la cama que las clases. Fermentar talante. Descubrir ventanas a mundos que siempre estuvieron dentro de mí, pero que ahora, oh sorpresa, existían en otros. Fascinarme ante la alteridad, ese espejo que nos diferencia y nos hace iguales a la vez. Enamorarme hasta las trancas tal y como había esperado todo ese tiempo que fuera la primera vez. Descubrir eso de ser una pieza fundamental entre todo este caos, tener claro que no podré cambiar el mundo pero sí que conseguiré abrir mundos interiores con la comunicación.
Último año de universidad. El mundo visto a través de periódicos, libros, documentales, películas y personas de colores. A través de mil enlaces de internet delante de los cuales las horas chorreaban sin parar, inundando mi memoria que luego, ahogada, no recordaría nada. Cerciorar, por fin, que el género no existe para mí. Y encontrar unas prácticas amarillas y azules, como la playa, donde jugar a capturar en el tiempo los sonidos de lo insólito. Viajar a ciudades donde viví en otras vidas. Saber que tengo que volver. Incluso allá donde aún no he ido.
Hace muchas líneas el círculo empezaba a convertirse en espiral, cada vez más abierta. Hasta ahí iba bien. Pero hace unas pocas líneas todo son varias rectas diferentes con alguna que otra curva. Puntos que caen y se quedan. Se pueden unir, pero no terminan de construir nada. Todo queda abierto, mal marcado, de pasada. Constante miel de labios a la que no estoy acostumbrada.
¿Y ahora qué?
Hoy, a diferencia del resto de mi vida, no existe ningun faro en todo este océano. Ninguna vocación. Ningun pálpito. Ninguna gana por encima de la media. Todo y nada en un suspiro. Todos ciclos por cerrar, incluso por existir, que hacen que se escape por su ranura cualquier tipo de sentido de pertenencia, presente ó futuro. Y los ciclos son demasiado auténticos como para forzarlos con un pincel inventado.
¿Sabe? Según voy hablando, he descubierto 3 cosas:
1. Tal vez es que si los ciclos no existen, nosotros tampoco.
2. Al ser humano le revienta no existir.
3. El coraje tal vez sea el motor inmóvil creador de espirales.
¿A revolverse pues? Tal vez rodando entre las sábanas consiga algún nudo que sujete todo esto. Tal vez dando vueltas la inercia dibuje espirales. Qué pena que el "tal vez" forme parte del equipo de los insípidos ciclos rectos que tan enferma me están poniendo...
- Tal vez, tal vez...
Sunday, June 07, 2009
El fantasma de la rumba
la vida va luchando
entre el ring
ganchos de memoria en Re,
derechazos sostenidos
de conversaciones inventadas,
cobardes sin bemoles.
Un acústico sentir se ensaña,
transforma la roja canela
en marecillos salinizados de pestañas,
que ponen ritmo al panorama
siendo un punto suspensivo
entre líneas de pentagrama.
Friday, June 05, 2009
El pequeño salvaje
A la distancia vamos pues, a través de la blanca luz de este día cualquiera, de un año cualquiera en una estación tan cualquiera como es el verano esparramándose en un punto más de los muchos que se pintan en los mapas de piratas. Observando desde la sombra de una higuera, el pequeño salvaje se dejaba hipnotizar por los brillos de plata que canturreaba el horizonte. Cuando el destello empezaba a emborronarse en su mirada y un sentimiento de desvanecerse le recorría el ombligo hasta llegar a la nuca, el pequeño salvaje cerraba los ojos y se concentraba en aquel olor dulzón, pero no por ello facilón, de los frutos que maduraban sobre su cabeza.
La narradora de esta historia aún no sabe a ciencia cierta si esto último, lo de los frutos que maduraban sobre su cabeza, era una metáfora o no.
Por eso la narradora, a sólo un palmo del folio, ergo de la salamandra, las rocas plateadas, el olor a higueras y el sonido del pequeño salvaje a la sombra, mordió la goma del lápicero para reflexionar al respecto. Nunca le gustó la textura que se te clava en las muelas cuando sin querer mordisqueas un poco de más y tus dientes van a parar al metal que sujeta la goma con el lápiz. Pero a veces, zas, se manifiesta sin remedio. Blando, pero duro, se clavan los piquitos de las muelas y se quedan atrapados durante unas décimas de segundo mientras se empapan en dentera. Ya sabemos por qué se llama "dentera"...
- Qué desagradable - pensó ella.
El pequeño salvaje abrió los ojos con un susto profundo. Había escuchado una voz, muy clara y contundente, de una mujer. Probablemente Dios fuera mujer. Le había mandado una señal. Disfrutar a la sombra de las cosas maduras era desagradable. No sabía a ciencia cierta si era una metáfora o no, pero esto al salvaje le sirvió como excusa perfecta para no dejar de ser jamás ese pequeño curioso indómito que brujuleaba entre la vida de este mundo, no para ver qué piedra quemaba menos, sino para encontrar qué persona de todas le quemaba más. Ese sería su camino.
El calor y la inesperada experiencia sorpresa de morder desagradables metales, zas, sin previo aviso: eso sería lo que le motivaría a ser lo que, con una marca en la frente, trajo al nacer... un pequeño salvaje. Sin ambigüedad.
Sunday, May 31, 2009
Quejido rasgado y summertime
Ahí vuelve, por el camino de piedras amarillas. Es el estado captaléptico que se tiene antes de que lleguen las palabras, cuando el cuerpo se ilumina con la impotencia del que no se mueve pero agita su vida con mil hechos que azotan su manera de estar en el mundo.
Ahí vuelve, a llenarse por las esquinas el cuaderno de loca de mi bolso, de mi mesa nocturna. Por cada luna que pasa su grosor preocupa más a la tinta del boli rojo, que patina a oscuras entre cuadrículas azules que se convierten en el único abrazo para sentimientos que no quieren ser compartidos porque son vulnerables, lisiados de una batalla gran perdida: sin pies, ni cabeza.
Es verano, lo dice este olor. Vuelve a ser verano y lo hace por el mismo camino de piedras amarillas, acompañando al estado cataléptico que se tiene antes de que lleguen las palabras.
No lo puedo evitar y es que el sol se me pega a los recuerdos y me pongo morena de nostalgias. El tiempo se gasta pero tu césped no decrece y va inundando de comparaciones a mis paseos solitarios por las aceras de Madrid. Parece que aparecerás en cualquier momento, como si no hubiera pasado nada, como si todo hubiera sido una broma tonta o un regalo del destino para apreciar las cosas especiales que nos encontramos por el camino. Las cosas sencillas pero grandiosas que a los demás no parecen clavárseles tan adentro, tan perpendiculares al núcleo del sentido de la vida.
Dos vidas tan diferentes, pero a la vez tan iguales que no pueden estar programadas sino para crear una historia singular.
El mi imaginario las canciones aún echan el ancla en las frases que leídas entre líneas resumen el significado de la profundidad que busco en mi camino. Tarareo las cosas que podría gritar por las aceras sobre las mil maneras en que podría masticarte por dentro y por fuera sin dejarte ni un suspiro.
Tan voraz es el verano como el dilema de romper la cárcel cuadriculada de mis palabras, que de escaparse irían directas a la mala vida. Claro que, las sublevaciones al orden preestablecido a veces son tan sugerentes, que hasta incluso yo, princesa de la diplomacia, me haría fugitiva de camino a un barranco sin final si compartiera ese coche sin frenos contigo, eso sí, sólo con los altavoces palpitando la música sin piedad acústica.
Cataléptica yo, que voy de romántica. Cobarde tú, que vas de bala perdida. Cambiémonos los roles, que es tiempo de verano, y dejemos de engañarnos, que a mí me va la marcha y a tí que te quieran. Y el mundo por montera que se muera de envidia de camino a nuestro precipicio...
Tuesday, May 12, 2009
El viaje de Antony
Una vez en otro mundo
un extraño hombre grande
sentado al piano de cola
frente al Ser Mujer
me habló de la imaginación,
me construyó con haces de luz
disolviéndose entre las sombras.
Friday, May 01, 2009
Conclusiones miopes en el césped
Monday, April 27, 2009
Por los que madrugan ya sensibles
Thursday, April 23, 2009
Verde y Rojo II
Sunday, March 29, 2009
Rojo y verde

Monday, February 23, 2009
Media Luna de Oriente
Se enamoró de la posición de aquel cuerpo inexistente, flotando entre la masa uniforme, como fuera de tiempo, fuera de lugar. De su mirada infinita hacia el frente, hacia arriba. De cómo observaba la vida pasar. La chica del cesped empezó a sentir nostalgia de lo que nunca había vivido, como decía aquella película de princesas de saldo y esquina.
El tiempó se despidió, segundo tras segundo, en un trasiego incesante de minutos. El sol se cayó y del porrazo contra el universo que se dio, saltó la luna y salió disparada hacia arriba, en lo alto de la noche. Y ahí seguía ese algo inexistente que le embelesaba. Con perspectiva nocturna observó qué era lo que le llamaba la atención de ese extraño o extraña -extrañE- del que se había enamorado.
Las pinzas. Eran las pinzas plateadas con las que amarraba cualquier detalle, por pequeño que fuera, para no dejarlo escapar, para observarlo insulflando teorías propias a golpe de ideas, disfrutándolo con la expectación de lo irrepetible, del vibrar de la vida. Era utilizar ese artilugio de plata blanca como una varita mágica de hacer las cosas importantes. El hecho de acabar creyéndoselo hasta lo más profundo de su ser. Ese fué el destello inconfundible que despertó la atención de la chica del césped.
Las convicciones, la certeza, la creación, el fuego de su rebeldía. Esa era la causa que le llevó a ella a hacerse también con unas pinzas para observar al abstractE. Entonces la luna, fulminada de sueño, cayó al horizonte y del golpe que se dió la tierra, todo tembló, las pinzas se cayeron al césped de la Plaza de Oriente y su amor verdadero se perdió para siempre.
Friday, February 06, 2009
Collar ajustado de bolitas de horas bibliotecarias
Mirada raptada. Se la llevó el cristal en un descuido de iris abstraído entre los cielos azul con nubes de cachimba reflejados en los cetrinos cristales del Teatro Valle Inclán. Se restriegan los pompones de particulas de oxígeno e hidrógeno, se recrean por el mapa de su pared teatral, como intentando agarrarse. Parece que quieran ver la obra o tal vez solo quedarse cerquita de el paraguas con piernas de mujer ataconados entre rojas perspectivas. La absorta mirada apátrida se rinde ante los pies de todas esas palomas que sobrevuelan el paisaje, de marco a marco, el de esta ventana que aunque cerrada, me permite por un instante
Sunday, January 11, 2009
Y me miro en el espejo despacito
Pues eso. Búscome, pequeña y valiente. Desde más allá de mi punto de partida. Sin más que un pequeño planeta y mi rosa.
Hay tanto que decir que al final, por falta de aire, no existe más. Instantes auténticos que se pierden porque no los capta nadie mas que alguien que no se encuentra, que los ve, los siente, se difuminan y se van. Memorias de loco aislado. Y hablas sin saber lo que dices, porque estas acostumbrada a hablar igual que eres, y lo que eres ahora se desliza por la superficie de alguna atracción metálica que no dura mas de 40 segundos, una y otra vez. Eres todo, puedes serlo todo porque lo alcanzas, y no eres nada. Todas las vigas que hacian crecer hacia arriba a tus andamios creativos se han suicidado elgiendo el papel de actores secundarios en plena huelga de guionistas. Hoy, tu protagonista es este agarre pequeño, mañana será aquel efímero y pasado solo necesitarás poder dejar de tener que agarrarte por unos instantes, no caerte si te sueltas. Volver a tener todo tan claro como un cuadro en blanco a punto de ser provocado por mil pinceles suaves que dejarán la impronta de un ser a compartir irrevocablemente auténtico.
Raquíticos nuevos ciclos se dibujan mientras corre el reloj de arena en círculos, hacia ninguna parte. Es un hecho certero que la nieve se deshace y el sol se dispara, pero el muy canalla jamás te alcanza nunca con su bala amarilla. Balas amarillas. Hay fibras, como esas balas amarillas, que un dia cualquiera, sin que te lo esperes, te alcanzan, se meten en tu cuerpo y te buscan por los recobecos que tenemos dentro, no paran hasta encontrarte y una vez frente a tu mirada, te apresan en un instante. Son las que te recuerdan dónde estás, quién eres, lo que llevas por dentro. Las que te encuentran cuando te buscas perdida. Son las líneas que te delimitan para que, por fin, empieces a Existir. Para que no se escape el aire más y desaparezca. Para que sepas que no estas loco, que no son cosas tuyas y que los instantes auténticos, son de verdad.
Friday, January 09, 2009
La caja que atrapa voces en el tiempo. Capítulo 1
Hoy mi nieve empezó aquí, en el mismo lugar donde planearon en barrena hacia arriba todas las ideas que me rondan desde verano. Tras esta azotea existe una fábrica de sonidos, los cuales cocinamos mientras que su olor se impregna por toda España y procura alimentar a la par que deleitar con las mil peripecias que los colores de la realidad puedan combinar, puedan emocionar. Es bonito. Y tengo la suerte de trabajar ahí.
Allí pasan mil cosas en un tiempo limitado, gillotina que es su principal arma y a su vez el eterno doble filo. Voces imposibles de captar. Impregnadas de un subjetivismo demasiado íntimo como para arrojar al mundo.
Un ejemplo. Tal vez sólo sean cosas mías, pero hoy sin ir mas lejos, en Madrid ha empezado a nevar al final de unas escaleras que subían al cielo - aunque simplemente informamos de que estaba nevando mucho-. Mientras los copos se abrazaban bailando un vals
entre sus semejantes voladores, en la azotea que se desenmascara en la foto, me han venido a la memoria 3 voces que habían aparecido dentro de la cajaatrapavoceseneltiempo esa misma mañana. Los 3 eran pastores. Uno era culto, otro entrañable y un tercero campechano. La vista me chivaba que Madrid se esparramaba en atascos, indignaciones, impotencias, agonizaba su velocidad frenéticamente cuadriculada y gris. Mientras veía esto, esas voces me contaban que sus ovejas, días antes de que nieve, simplemente comen más, porque genéticamente sabias de la vida, saben lo que se les viene encima. Esas 3 voces viven en un campo que como parte de su naturalidad, muchos inviernos amanece con perlas de agua cristalizada. Ellos hacen su vida, igual de rutinaria que siempre, igual de simple, ergo igual de plena. Y ante mis ojos, la preciosa señorita Madrid con su minifalda, ahí, retorciéndose de vacío, de frío. Una cámara nueva es testigo de voces y vistas que conviven a la vez. Son parte de lo mismo. Pero a veces, cuando mi lado social se toma un respiro, me pregunto cuál de las 2 es la real. Porque tales esquizofrenias vitales, al igual que los sueños, parecen imposibles. Pero se cumplen.
Friday, December 26, 2008
Separando la gravedad del centro
Por encima de mi voluntad, se recicla la poesía. Cada día.
Tuesday, December 23, 2008
Liarla en sepia
Monday, December 15, 2008
El calcetín desnudo
Thursday, December 11, 2008
Barcelona I
Tras un par de kilómetros ravaleros en las ruedas de mi maleta, el puerto ha sido sorprendido por mi tinta fijadora en un arrebato de atardecer. Dibuja el agua ondas hipnóticas donde los pájaros de la libertad, alias gaviotas, esperan expectantes el significado de dicha palabra. Mientras escribo esto, una paloma enmarcada por mis pestañas reivindica su significado. Tal vez, en este viernes 5 de diciembre donde, como cada tarde, la vida empieza, gaviotas y palomas se hayan puesto de acuerdo para comunicarnos algo importante sobre lo que necesita el mundo a las 3 personas que, esparramadas por las escaleras, paladeamos un atardecer de sol que no viene desde el cielo, sino que es reflejado por los cristales de aquella torre portuaria de en frente que a su vez se refleja en la sal del agua que nos mira de cara. Ser impactado por un atardecer con el sol a la espalda. Bonita casualidad estratégica.
Monday, December 08, 2008
Fin de la primera parte
más buscado,
más perfecto para mí
de entre toda la nieve
que surcaba el aire
se despidió en invierno
de la palma de mi mano
con un beso de agua.
De ahora en adelante
siempre le echaré de menos.
Monday, December 01, 2008
A la orilla de las letras
Sunday, November 30, 2008
Las Músicas del Mundo
Se reconocerla, en sus diferentes formas, porque no tiene ni tiempo ni espacio. Ni lengua. Podría ser de ahora, de hace mil años, grabada en un estudio en Nueva York o traida por el viento circulante de los desiertos y las estepas recónditas. Tal vez tenga tempo, una fórmula matemática incalculable por el hombre que la hace perfecta, justo en el momento oporuno,indiferente a la prisa o la calma. Quizás tenga zona, pero ilocalizable. Seguro: comunicación.
Sin embargo, cuesta tanto compartirla que he llegado a pensar que tan sólo son imaginaciones mías que subordinan la sensibilidad al gorjeo de las tierras perdidas por el azar del subconsciente.
Me preocuparía que fuera solo eso, cosas mías. Pero tal vez quede un resquicio de verdad irrevocable al que acogerme para demostrar su existencia. Y es que nadie sabe aún de dónde ha salido la geografía sensorial el hombre... puede que la música, esta música, sea una brújula para encontrarla.
¿Quién escucha la simplicidad del planeta hoy en día? ¿Qué es ese algo importante que estamos perdiendo por la sordera milenaria de la civilización violenta, mísera, cobarde, egoísta, unilateral, que aplasta la diversidad y la tradición de lo mínimo en nombre de la evolución masificada? ¿Qué nos querrá decir esa paz agitada que transmite? ¿Cómo sería si se revelara descifrada en comportamientos?
Monday, November 24, 2008
Escritores callejeros congelados

Friday, November 21, 2008
El mundo interior
"Si la soledad te enferma el alma"
Todavía los hay que me preguntan que por qué le doy un sentido a todo, por pequeño que sea. Y que por qué me lo creo con tanta profundidad. Mientras, los libros, las canciones y las películas me guiñan el ojo constantemente. Y en mi mundo se bifurcan 2 rotaciones opuestas, una en cada palma de mis manos descarriladas por la confusión.
En medio del caos, conmigo inerte en el medio, se aparece una solucion factible: empezar a aprender a hacer malabares, no se me me vaya a caer cualquiera de los dos mundos al suelo. No quiero romper los mundos, no pienso ser yo la que los rompa.
Saturday, November 01, 2008
Calle Madrid Frío
Igual pensando en ellos consigo viajar
aunque siga estando aquí.
Puede que me de por hablar sola
diciendo cosas que suenen a sonido,
no las entenderé
y tal vez por eso por fin Comprenda.
Seguiré pintando siuletas en el aire
cuando no me vea nadie
haciendo existir lo que quiero que aparezca.
Las aceras se van conviertiendo en pensamientos,
por cada esquina hay ideas que inventar,
que nadie haya pensado,
giros que, me gusta creer, no existían
hasta que me atreví a revirarlos.
La gente que pasa se convierte en cómplice de mis teorías
pero jamás lo llegarán a saber. Ja.
Ya hace frío y por fin el jersey de cuello alto
me hace menos vulnerable al mundo
y las cafeterías tibias
arropan el quemazón que llevo dentro.
El vapor de mi boca es cada vez más suave
y al pasar frente a mis ojos parece un sueño.
Canturreo tan bajito entre la gente
que solo yo noto la respiración
que hace vibrar al sonido flotante.
Ellos no se enteran de mis bandas sonoras,
tal vez en algún solitario pasillo de metro,
pero tiene cierto regustillo divertido
ser por un instante la pirada del pelo largo
con la que te cruzaste un día.
Paseo, sin hora, sin sitio,
con mi sombra y mis historias.
Y siento, invento, esquizofrenia anímica,
siento, invento, más pasos,
desdoblamiento,
imágenes que me calan,
sin sustento.
Todo. Todo por dentro.
Ellos jamás lo llegarán a saber.
Sunday, October 19, 2008
En el aire del ombligo
Thursday, October 09, 2008
Monday, October 06, 2008
De los que pegan carteles
No me canso de observalres y de intentar adivinar cómo son, qué estan pensando. De analizar cómo luchan con un par de manos y unos incisivos por sus ideales sujetos en celo, con celo. Hacen equilibrios para que no se les caiga nada, ni las ganas del bolsillo ni la esperanza de la mochila, centran la mirada en su objetivo y recorren durante horas unas aceras efímeras, grises por lo general. Ponen carteles porque quieren compartir algo solitario, íntimo, mínimo, reducido a unos cuantos. Creen con todas sus ganas que ese papel en ese lugar servirá para algo transcendental: que alguien a quién jamás conocerían, ni tal vez conocerán, se parará a leer, se interesará y entonces, solo entonces, el cartel ya habrá servido para algo, habrá sido provocar al orden lógico de las cosas, una trampa a lo secuencial, un guiño del destino.
Quieren que todos lo sepan con las mismas ganas con las que se quiere la primera vez. Sólo cuando se quiere la primera vez se está tan loco como para pegar carteles aún sabiendo que no durarán mucho en las paredes y que serán oteados por la indiferencia de la inercia con la que vamos por la vida. Pero aún así ellos pegan sus carteles. Como si fuera la última.
Desde la lejanía, de incógnito - y de incógnita- entre adoquines y chicles pegados, lanzándoles miradas por el rabillo del ojo me doy cuenta de todos los carteles que nunca pegué. De los mensajes que se quedaron perdidos entre las ganas y la intención. De lo fuera de lugar que estamos a veces sin darnos cuenta. Y de lo sumamente fácil que sería rasgar el celo con los dientes cuando aprieto de impotencia las mandíbulas.
Thursday, October 02, 2008
Pisarán cometas
Los matemáticos de este lugar echan cuentas hacia atrás para desentrañar el origen de significados aún por descubrir. Mientras matarían por obtener una solución, al otro lado de esta historia, comienza otra paralela: con el sonido de una piedra. Seco, limpio, irrefutable. Un niño acaba de tirarla al río. Y sale corriendo. Suenan sus pisadas, que se alejan, hasta que el ruido del agua, constante, casi hasta hiriente, es lo único que predomina. Pasa un minuto y sigue todo igual. 10 mintos. 10 horas. 10 meses. Atemporalidad. Más agua hiriente, empujando a la tierra, abriéndose paso entre empujón y empujón.
Entonces me pongo a pensar en las cometas, en el rincón, en las suelas que se van pero tejen. Al abrir los ojos no veo absolutamente nada. Me da miedo y los vuelvo a cerrar. Pero sigo sin ver nada. Y ya sólo recuerdo las suelas que se van. Sólo ya no están.
Sunday, September 21, 2008
Mujeres de colores
Sunday, September 14, 2008
con la llama que prende al incienso en sus primeros segundos de vida,
me di cuenta de lo altas que estaban.
Buscando una fórmula mágica
desintegré el sentido.
Hablando de personas
fué como me quedé sola.
Expresándome
se fugó el habla.
Y una existencia confusa
tirita al borde de la vida.
Sunday, September 07, 2008
Imago
Quizá, Él todavía no ha llegado a identificarlo y eso es peligroso, porque significa que aún no sabe lo que anda buscando. Pero esto último Ella no se lo dice..."
Wednesday, August 27, 2008
III
Tuesday, August 19, 2008
(D)Espejos
Thursday, August 14, 2008
Pegamientos
Saturday, August 02, 2008
Errata de brújula
Tuesday, July 22, 2008
Agujas de constelación
Saturday, July 19, 2008
Saturday, July 12, 2008
Huesos huecos de humo
Mientras, el cuerpo tira de la cuerda del tiempo que arrastra todas las cosas en una bolsa de tela sucia por el polvo del camino.
Mis articulaciones se enganchan a rosca en el cansancio mientras el vicio de la vida pierde inercia al respirar hondo a golpe de suspiro.
Y ese abrazo como una nube de humo cada vez se aleja más alto en el cielo hasta que se desvanece justo al lado del tercer rayo de sol empezando por la izquierda.
Sunday, July 06, 2008
Manguitos
Thursday, June 26, 2008
Crónica de un verano anunciado
Sunday, June 22, 2008
Friday, June 20, 2008
De la incondicionalidad del gesto
De camino al desgaste nocturno a favor de la creación onírica, un doble pitido te despierta de la rutina del rito de acostarse. Ya ni siquiera pones el móvil en silencio por las noches, total, para qué, para quién. Entonces tardas unos segundos en querer mirar la pantalla. ¿Quién te ha podido escribir a tí a esas horas y para qué? Aparecen mil nombres, bueno, miento, solo 3 o 4 nombres que te podrían hacer sonreir antes de empezar un nuevo día. Y cuál es tu sorpresa, cuando resulta que quien se ha acordado de tí, quien te ha arropado esa noche, quien te ha dicho justo lo que necesitabas oír en el momento exacto, es casi un extraño que a penas sabe lo que te pasa por el alma, que en ese momento, con ese detalle, sientes que, involuntariamente, te ha querido más que todas esas personas que te rodean en tu soledad -creyéndote tú que te acompañan, que te cuidan, que te quieren, que significas algo importante para ellos-.
A veces, un gesto, vale más que mil incondicionalidades. Gracias.
Thursday, June 19, 2008
Taquigrafía de verano
Despierta, porque ya la piel te huele salada a sol de verano, porque mi lengua se deshace en matices de colores que podrían describir el mundo entero, porque has descubierto el punto en el que el cielo y el mar se vuelven siameses cuando, entre lágrima y lágrima, un espejismo borroso te susurró al oído que por fin estabas vivo otra vez.
Alma de tinta y hierro, cómo puedes estar impasible con todo lo que te queda aún por escribir. La taquigrafía ahora es un ritmo que cabe en la palma de tu mano, en mi palma, en nuestra palma dispuesta a disparar catapultadas 5 huellas dactilares que dejen claro, de manera contundente, la identidad indescriptible que me traerá poco a poco hasta allí donde termine el trayecto. Pero, ¿Dónde es allí, Alma?. Me temo que eso, bonita, no lo sabes ni tú, por muy especial que seas.
Friday, May 30, 2008
Lo que haría ahora mismo
Sunday, May 25, 2008
Medusas esteparias
Saturday, May 17, 2008
Mayo del 08
Marcada en la frente por la señal de Caín o tal vez hechizada en sueños por la marca de los poetas malditos, con Rimbaud histriónico en mis oídos y Bukowski echánodme el humo de su cigarro en la cara. Agarrar las crines blancas a la vida bien fuerte y montar un caballo que cabalga mi destino, siempre hacia la muerte, abrazando su cuello de vida, creando hendiduras con sus herraduras por el camino que pienso construir, vedado por carteles, señales, prejuicios y existencias pasadas. Aburrido de no existir.
Y escupiré al aire mil palabras afiladas, penetrándolas en acto sexual contra su impasible mirada de mundo ya inventado, de excusas, de muerte en vida y vida muerta. La ondulación de las cascadas jamás podrá sin mis palabras enganchar tu alma en caída libre hasta zambullirte en lo más profundo de nuestro ser. Ojalá quisieras verlo.
Saturday, May 10, 2008
De profesión: Comunicante
El lunes (día de la Luna) cumpliré 22 años (el 2, mi número, repetido 2 veces). Cada día estoy más segura de que mi lugar en el mundo pasará por seguir escribiendo que todo eso que comunican Hesse y otros tantos existe aún, que aun así las nuevas generaciones lo seguiremos escribiendo con sentimiento insaciable, como si fuera la primera vez; que existirá entre las estanterías de cualquier nuevo ser del mundo futuro que empiece a sentir los giños de complicidad que plagan al planeta azul, que no son ideas que leamos de otros, sino sensaciones vírgenes adheridas a nuestra existencia que un día cualquiera, tras acicalar nuestra desnuda soledad, conseguimos reconocer en los demás. "La presentida realidad de lo íntimo" enamorada del Otro, o lo que es lo mismo, la comúnmente conocida a lo largo de la historia como Comunicación Humana.
Tuesday, May 06, 2008
Refugio de Personas
Me encanta coger mis libros de poesía cuando ya no sé a qué agarrarme, abrir una página al azar y encontrar justo estas cosas. Magia a falta de refugios.
Sunday, May 04, 2008
Clarissa Vaughan
"Ahí la tienes, piensa Willie Bass, que se cruza con ella algunas mañanas por estas latitudes. La antigua beldad, la antigua hippie, con el pelo todavia largo y de un gris desafiante, en una de sus rondas matutinas con tejanos, camisa de algodón, de hombre, y una especie de sandalias étnicas (¿India? ¿Centroamérica?). Conserva cierto atractivo erótico; un toque bohemio, un encanto como de bruja buena; pero esta mañana irradia un aire trágico, tan tiesa como su camisa holgada y su calzado exótico, resistiendo la atracción de la gravedad [...] Ha debido de ser una mujer espectacular hace veniticininco años; los hombres debían de morirse felices en sus brazos. Willie Bass está orgulloso de su capacidad de discernir la historia de un rostro; de entender que quienes ahora son viejos fueron jovenes un día."
"Mientras que ella, Clarissa, se limita a gozar sin motivo de las casas, la iglesia, el hombre y el perro. Es pueril, lo sabe. No es sutil. Si tuviera que expresarlo públicamente (ahora, a su edad), este amor suyo la confinaría en el reino de los incautos y los cortos de luces, de los cristianos con guitarras acústicas o las esposas que han accedido a ser inofensivas a cambio de que las mantengan. Aun así, este amor indiscriminado le parece a ella totalmente serio, como si todo el mundo fomara parte de un vasto e inescrutable designio y todas las cosas del mundo tuviesen su propio nombre secreto, un nombre que no puede transmitir el lenguaje, sino que es simplemente la visión y el tacto de la cosa misma. Esta parte determinada y perdurable es lo que ella considera su alma (una palabra engorrosa y sentimental, pero ¿de qué otro modo llamarla?); la parte que es conocible, que podría sobrevivir a la muerte del cuerpo. Clarissa nunca habla de esto con nadie. No lo vierte a borbotens ni gorjea. Se limita a proferir exclamaciones ante las muestras obvias de la belleza, e incluso entonces consigue aparentar un cierto aspecto de contención adulta. La belleza es una puta, dice ella a veces."
"... y los lunáticos, los aturdidos y los desnortados, la gente cuya estrella, si alguna vez la tuvieron, les ha abandonado. Así y todo, ella ama el mundo que sea crudo e indestructible, y sabe que hay otras peronas que también deben de amarlo, tanto ricas como pobres, aunque nadie hable de las razones concretas. ¿Por qué, si no, seguimos viviendo, por muy comprometidos, por muy dolidos que estemos?"
Esto de la literatura es increíble pero cierto. Ahí está Clarissa, entre garabatos de papel. Y Clarissa existe de verdad, entre nudos de complejidad real. Y a veces, cuando pasan estos diálogos tan fieramente comunicacionales entre libro y persona, tan sangrantemente sinceros, tan calidamente suaves, como un abrazo cuando tiritas que te susurra que la existencia humana no son invenciones útopicas, que no son solo cosas mías, tengo ganas de llorar.
Saturday, May 03, 2008
Monday, April 28, 2008
Etapas

Monday, April 21, 2008
Colgar desabrochada
Seguía respirando allí arriba, con sus cordones desabrochados, con sus lazos rotos de cuajo con la misma piedad con la que se le corta la cabeza a una circunstancia enamorada mientras se afilan los excesos de la implacable individualidad que un día hicieron que te enamorases de mí. Y yo lo único que aprendo, aquí arriba, en la rama con los cordones desabrochados, es que los excesos son malos.
Mientras, me dedicaré a respirar, pero sólo lo justo.
Friday, April 18, 2008
El Destino de Amelie
Wednesday, April 16, 2008
El naranja de la esquirla
Sonar al metal apagado que ya no gira enredado en chirríos.
Y esque siempre te gustó el naranja.
Sunday, April 13, 2008
Las mañanas protocolarias
Tuesday, April 08, 2008
Las olas del boli
El anciano se quitó las gafas de ver de cerca y se sentó en la silla de la esquina mirando su folio en blanco. Se sentía solo, abominablemente solo, tal vez por eso ni se sentía y le dio por escribir otra vez, para recordarse que está ahi, para compartir lo que aún no sabe que lleva dentro pero que le recorre como una apisonadora el lado izquierdo de las costillas y no le deja respirar.
Esa mañana sus huesos tenían frío, le dolían como agujas candentes y se diferenciaba de otras mañanas porque después de tanto tiempo ella ya no estaba a su lado. Ni ella, ni toda su vida con ella. Tampoco tenía hijos ni nada que se le pareciera a un hogar. Porque un hogar, y lo sabía desde hace años, es aquel lugar, con o sin techo, en el que no tienes miedo de lo feo que es el mundo. Y que, cuando lo tienes, no pasa nada porque hay alguien para abrazarte y compartir contigo la ilusión de seguir adelante. Ahora le comía todo el alma, hasta su propio cuerpo sentía entumecido y disminuyendo a pasos agigantados, como si hubiera quitado el tapón de la bañera y su vida se vaciara por un agujero en remolino.
Se quedó seco, tiritando, con una arcada de pena, una náusea de sin rumbo, petrificado, porque no sabía hacer otra cosa ahora. Le hubiera gustado tener un jardín para ir a pasear y perderse entre sus flores, como en los libros. Pero vivía en un piso pequeño, un no-hogar que era lo único que le quedaba de golpe. Y hacía poquitos días se había dado cuente de que los libros, sobre los que siempre ha girado su forma de ser, no existen. Sólo son carencias de pasta dura.
Sus manos arrugadas, plenas de venas en 3 dimensiones con un sangre fluidamente apagada, amarraron el boli con fuerza. Con toda la poca fuerza que le quedaba. Se agarró a él como si fuera un salvavidas en medio de el océano. Y con el azul de las olas y la tristeza empezó a balancearse sobre el folio. Cerró lo ojos y siguió balanceándose hasta que perdió la noción del tiempo. Tanto la perdió que ahora no sabe si existe, existió o existirá alguna vez. Pero siempre le quedará el anestésico balanceo de su boli, lo único que sabe que en toda su vida ha dependido tan solo de él.
Monday, March 31, 2008
La sonrisa de África
África me tiene enamorada y me asusta a su vez. Pienso en ella cuando menos me lo espero. A veces tengo teorías, esas mismas teorías que sólo las personas enamoradas pueden llegar a descubrir inmersas en detalles aparentemente tontos que se convierten en el motor inmóvil que causa el efecto de las cosas complejas. Como por ejemplo su sonrisa. Una sonrisa blanca, brillante, destelladora de los más opacos ojos. La piel de África, su tacto hecho materia, es negro precisamente por estar subordinada a su sonrisa. Dicen los científicos que el color de su piel se debe a la evolución y la adaptación de la especie a la exposición constante ante el Dios Sol. Y digo yo, como enamorada pseudoantropóloga, farsante de conocimientos en pos de los sentimientos, que la finalidad de su tono de piel no es otra que enmarcar esas sonrisas africanas que simplifican, de un gesto, la aspiración de los seres humanos: ser felices con lo que tenemos. Sea lo que sea, aunque ni sea, como es el caso de muchos en este continente.
Un hombre mayor cojo, en la calle que se dibuja a través de mi ventana, acaba de lanzar una piedra contra un árbol. Del árbol han salido disparadas dos palomas, que han cruzado su vuelo en direcciones opuestas a 4 metros de mi cara. Ya no recuerdo por dónde iba escribiendo, qué era lo siguiente que quería decir. Y al hacer memoria, friccionando neuronas ha caído un serrín con forma de horizonte en mis ojos. Y como enamorada, elevo ligeramente los dos extremos de esa línea horizontal, que ahora se curva hacia arriba. Es África, que ha vuelto a sonreir.
Wednesday, March 19, 2008
[V]
Tras la infértil pérdida de tiempo buscando las cicatrices de mis alas cortadas me da por buscar la cicatriz que dejó, algún día, el lugar que me unía, en algún momento, a mí misma. Y aún no he encontrado nada. Pero tengo la impresión de que con la tontería, acabaré encontrándome a mí misma, asustada y cabreada en algún rincón, diciéndome que la cicatriz no existía:
- ¿O es que acaso te has encontrado alguna vez?- Espeté en aquel rincón abrazada a mis rodillas.

