Thursday, October 02, 2008

Pisarán cometas

Tal vez exista un país que aún no conozca en el que la máxima aspiración sea volar cometas entre simplicidad, estado de gracia para el ser humano. Cometas con una escalera por cuerda hacia la que dirigirse de Usted, con respeto y determinación, cuando queramos trepar por ella, de camino a lo que haya por cumplir. Existe, bajo las cometas y la gente que cuelga de ellas, un rincón en cualquier punto olvidado en el que alguien, cuyo rostro esconde tras sus ensoñaciones, silba una melodía que un violín hace muchos, muchos años se dejó tirada en la estación más nostálgica del mundo. Suelas fugaces deshilachan el tiempo y tejen nudos invencibles.

Los matemáticos de este lugar echan cuentas hacia atrás para desentrañar el origen de significados aún por descubrir. Mientras matarían por obtener una solución, al otro lado de esta historia, comienza otra paralela: con el sonido de una piedra. Seco, limpio, irrefutable. Un niño acaba de tirarla al río. Y sale corriendo. Suenan sus pisadas, que se alejan, hasta que el ruido del agua, constante, casi hasta hiriente, es lo único que predomina. Pasa un minuto y sigue todo igual. 10 mintos. 10 horas. 10 meses. Atemporalidad. Más agua hiriente, empujando a la tierra, abriéndose paso entre empujón y empujón.

Entonces me pongo a pensar en las cometas, en el rincón, en las suelas que se van pero tejen. Al abrir los ojos no veo absolutamente nada. Me da miedo y los vuelvo a cerrar. Pero sigo sin ver nada. Y ya sólo recuerdo las suelas que se van. Sólo ya no están.

2 comments:

Any said...

Brillante poesía en prosa. Palabras hermosas, en frases mordaces que cortan el alma.

Me alegro de haber encontrado este lugar. Un saludo.

Anonymous said...

Ojalá, que las cometas siempre tengan un espacio en nuestro corazón.