Sunday, December 10, 2006

Puente aplastante

Espera es un pasillo sin sofá. Espera es el bis de un redoble reverberado. Áspera espera me desespera. Esperar respuesta de la ausencia de cobertura de tu movil es hacer un nudo en el estómago con el cable del cargador que se entrena día a día consiguiendo músculos de litio. Me duelen las ganas, tienen flojera porque no estás aquí.

Esperar a que se pare el tiempo. Correr en dirección contraria a la rotación del mundo para volver hacia atrás. Y hacerlo justo en el momento en el que me llames para recuperar este puente contigo. Raptarte. Burlar las leyes del tiempo y sacarle la lengua a la distancia por el simple hecho de que quiero que estés aquí. Un eco en tu boca grita mis palabras porque quiero decirte a la cara que no te voy a soltar.

La exageración en estos momentos se prolonga, me prolonga, teniendo en cuenta que sólo 5 días nos han separado y a penas 24 horas nos juntarán. Pero es que yo hoy corro hacia atrás, prolongando los pasos para jugar con la inercia, conjuro al minutero de tu reloj para alterar el tiempo, pero al final de todo soy yo la que me altero porque no tengo fuerzas para madrugar mañana. No si no es contigo a mi lado.


Hay gente que duda de estas cosas. Con lo sencillamente aplastante que es la claridad de estar enamorada. Tan aplastante que como se puede observar pesa tanto que me es imposible desrotar el mundo para hacer retroceder el tiempo. ¿Alguien necesita más pruebas que esa?

Aplastante.

5 comments:

La Emperatriz Penca said...

Burlar las leyes del tiempo siempre está bien...
Un saludo.

delirante said...

qué dificil es a veces superar los inconvenientes de la distancia... qué fácil es olvidarlos cuando por fin estáis unidas, aunque sea por teléfono...

Seoman said...

Lo bonito del reencuettro. Es dura la distancia pero el reencuentro es inolvidable. Tristeza y suerte al mismo tiempo conjugados.

Hanyelus said...

El amor es un contínuo re-encuentro tras desencuentro

Swaggerboy said...

Mi puente ha sido de encuentro...he sido afortunado, pekeña!