Sunday, February 11, 2007

Una mañana

Me giré hacia la izquierda consciente de un nuevo día y me arropé hasta el cuello. Hacía frío y disfrutaba de mi calor parcial bajo el edredón, en ese momento del día en el que el tiempo no existe, en el que todo duerme aún y nadie te pide cuentas todavía porque no sabe de tu existencia.

Entonces disfruté de mi burbuja y abrí los ojos. Ahí estaba a un palmo, tu mirada verde oscura, arropada por los párpados oníricos que sellaban pestañas de cosquillas que dan besos de mariposa. Me gustan los besos de mariposa en las mejillas.

3 segundos de distancia nos despertaron del mundo. Y después, a soñar despiertas antes de que el mundo oiga que estamos jaleadas.