Friday, December 26, 2008

Separando la gravedad del centro

La memoria es cruel. Cruel cuando te suspiran los zapatos. Cuando tienes respuestas certeras a los estribillos. Cuando sabes dónde estan. La memoria es cruel cuando tu mente no piensa, cuando como siempre sólo canta y te envía señales entre líneas. Cuando tu subconsciente ocupa el 86% de tus días presentes, pasados y futuros. Cuando está a punto de comenzar un nuevo año y aún no encuentras la puerta de salida para huir de los anteriores. La memoria es cruel, sobre todo porque sabe que en el fondo, te gusta volver a ella mientras te sientes inerte y haces que el suelo se convierta en poesía. La poesía del recuerdo es reciclar todas las sensaciones de agua salada, de telas revueltas, de aire viciado y lo más distintivo: de electricidad que envuelve lo irrevocable, que alienta la certeza de que ese es el lugar correcto.

Por encima de mi voluntad, se recicla la poesía. Cada día.

4 comments:

[..La chica triste que te hacía reír..] said...

La memoria es cruel porque siempre trae recuerdos que no queremos revivir, ni resentir, ni renada. Pero la memoria los trae, para joder, y que los relloremos.
Así que sí. Es cruel. Y me repito. Es cruel.

Anonymous said...

& La memoria es una embustera de recuerdos, es una dificil eleccion de lo que deseas olvidar, es un triste tratado de pequeñas soledades compartidas, es el principio de los amaneceres clandestinos, es la tormenta que despierta el subconciente dormido, es el fuego que alimentamos cada madrugada, es la niebla que se pega a tus pensamientos, es el naufrago de todas tus preguntas sin respuestas.

claradriel said...

Dile a tu memoria que también somos lo que hemos perdido, y de ese modo, no será tan estorbo.

Yo también vivo del subconsciente, pero estoy empezando a hacer tangible todo lo que no ven los ojos. Es posible si le soplas polvo de estrellas a la realidad.


Me parece que las dos queremos mucho a un ser estupendo que pulula por Madrid... yo siento que he incorporado a mi vida algo que merece muy mucho la pena.



Me gustó mucho tu otro blog, así que te dejo con algo que adoro, unas líneas, una carta no publicada pero enviada por ese poeta que me hace llorar...


''En Madrid hace un otoño delicioso. Yo recuerdo con lejana melancolía esas grandes copas amarillas de los viejos árboles del Campillo y esa solitaria plaza de los lobos llena de flores de acacia y ese divino y primer viento frío que hace temblar el agua de la fuente que hay en Plaza Nueva. Todo lo que es la Granada de mi sueño y de mi soledad cuando yo era adolescente y nadie me había amado todavía''

Federico García Lorca.



(te he contestado en mi blog =)

Meike said...

La memoria sólo te estanca en un punto sin retorno. Hay que utilizarla en pequeñas dósis, si no queremos envolvérnos de ella.


Un abrazo, Beatrize.

Espero que hayas comenzado el año con fuerza :)